Mitos
El Maestro impartía su doctrina en forma de parábolas y de cuentos que sus discípulos escuchaban con verdadero deleite, aunque a veces también con frustración, porque sentían necesidad de algo más profundo. Esto le traía sin cuidado al Maestro, que a todas las objeciones respondía:
Todavía tenéis que comprender, queridos, que la distancia más corta entre el hombre y la verdad es un cuento.
Transformación
A un discípulo que siempre estaba quejándose de los demás le dijo el Maestro:
- Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a ti mismo, no a los demás. Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra.
Discipulado
A un visitante que solicitaba hacerse discípulo suyo le dijo el Maestro: Puedes vivir conmigo, pero no hacerte seguidor mío. ¿Y a quién he de seguir, entonces? A nadie. El día en que sigas a alguien habrás dejado de seguir a la Verdad.
Revolución
En el monasterio había una serie de reglas, pero el Maestro no dejaba de prevenir contra la tiranía de la ley. La obediencia observa las reglas, solía decir el Maestro, pero el amor sabe muy bien cuando debe romperlas.
Ignorancia
El joven discípulo era tan prodigioso que acudían a solicitar su consejo intelectuales de todas partes, los cuales quedaban maravillados de su erudición. Cuando el Gobernador andaba buscando un consejero, fue a ver al Maestro y le dijo:
- Dime, ¿es verdad que ese joven sabe tanto como dicen?
- A decir verdad, replicó el Maestro con ironía, el tipo lee tanto que yo no sé cómo puede encontrar tiempo para saber algo.
Ofuscación
- ¿Cómo alcanzaré la vida eterna?
- Ya es la vida eterna. Entra en el presente.
- Pero ya estoy en el presente… ¿o no?
- No.
- ¿Por qué no?
- Porque no has renunciado al pasado.
- ¿Y por qué iba a renunciar a mi pasado?. No todo el pasado es malo…
- No hay que renunciar al pasado porque sea malo, sino porque está muerto.
Movimiento
A unos discípulos que no dejaban de insistirle en que les dijera palabras de sabiduría, el Maestro les dijo: La sabiduría no se expresa en palabras, sino que se revela en la acción. Pero cuando les vio metidos en la actividad hasta las cejas soltó una carcajada y dijo: Eso no es acción. Es movimiento.
Congruencia
Todas las preguntas que se suscitaron aquel día en la reunión pública estaban referidas a la vida más allá de la muerte. El Maestro se limitaba a sonreír sin dar una sola respuesta. Cuando, más tarde. Los discípulos le preguntaron por qué se había mostrado tan evasivo, él replico: ¿no habéis observado que los que no saben qué hacer con esta vida son precisamente los que más desean otra vida que dure eternamente?
Pero ¿hay vida después de la muerte o no la hay?, insistió un discípulo. ¿Hay vida antes de la muerte?
¡Esta es la cuestión!. Replico enigmáticamente el Maestro.
Inversión
¿Cómo puedo librarme del miedo? ¿Cómo puedes librarte de aquello a lo que te aferras?
- ¿Pretendes acaso insinuar que en realidad me aferro a mis propios miedos?. No puedo estar de acuerdo con eso.
-Piensa qué es aquello de lo que tu miedo te protege y estarás de acuerdo. Y podrás ver además tu insensatez.
Desvelamiento
Un día preguntó el Maestro: En vuestra opinión, ¿cuál es la pregunta religiosa más importante?
A modo de respuesta, escuchó muchas preguntas:
¿Existe Dios?, ¿Quién es Dios?, ¿Cuál es el camino hacia Dios?,
¿Hay vida después de la muerte?
No; dijo el Maestro, la pregunta más importante es: ¿Quién soy yo?
Los discípulos se hicieron alguna idea de lo que el Maestro quería insinuar cuando, le oyeron hablar con un predicador.
Maestro: Así pues, según tú, cuando hayas muerto tu alma estará en el cielo, ¿no es así?
Predicador: Si, así es.
Maestro: ¿Y tu cuerpo estará en la tumba… ?
Predicador: Exactamente.
Maestro: ¿Y dónde, si me permites la pregunta, estarás tú?.
Palabras
Los discípulos estaban enzarzados en una discusión sobre la sentencia de Lao Tse:
Los que saben no hablan; Los que hablan no saben.
Cuando el Maestro entró donde aquellos estaban, le preguntaron cuál era el significado exacto de aquellas palabras. El Maestro les dijo: ¿Quién de vosotros conoce la fragancia de la rosa? Todos la conocían. Entonces les dijo: Expresadlo con palabras.
Juzgar
- ¿Qué he de hacer para perdonar a otros?
- Si no condenaras a nadie, Nunca tendrías necesidad de perdonar.
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A no ser que estuviera uno dotado de una especial perspicacia, no había nada en el Maestro que pudiera considerarse fuera de lo ordinario. Si las circunstancias no eran para menos, el Maestro podía asustarse y deprimirse. Podía reír, llorar y encolerizarse. Disfrutaba con la buena comida, no le hacía ascos a un par de copas en incluso se sabía que era capaz de volver la cabeza al paso de una mujer bonita.
En cierta ocasión, un visitante se lamentaba que el Maestro no era un “hombre santo” a lo cual un discípulo replicó:
“Una cosa es que un hombre sea santo, y otra muy distinta que a ti te parezca santo”.
Imbecilidad
Cuando se le preguntaba por su iluminación, el Maestro siempre se mostraba reservado, aunque los discípulos intentaban por todos los medios hacerle hablar. Todo lo que sabían al respecto era lo que en cierta ocasión dijo el Maestro a su hijo más joven, el cual quería saber cómo se había sentido su padre cuando obtuvo la iluminación.
La respuesta fue: “Como un imbécil”.
Cuando el muchacho quiso saber por que, el Maestro le respondió: Bueno, veras…, fue algo así como hacer grandes esfuerzos por penetrar en una casa escalando un muro y rompiendo una ventana… y darse cuenta después de que estaba abierta la puerta.
Oposición
A un individuo dotado de auténtico espíritu emprendedor, pero al que desalentaban las frecuentes críticas que se le hacían, le dijo el Maestro: Escucha las palabras del crítico, que te revelarán lo que tus amigos tratan de ocultarte.
Y añadió: Pero no te dejes abrumar por lo que el crítico diga. Nunca se ha erigido una estatua en homenaje a un crítico. Las estatuas son para los criticados.
Proporción
A un visitante que había acudido esperando encontrarse con algo fuera de lo normal le defraudaron las triviales palabras que el Maestro le había dirigido. Había venido aquí buscando a un Maestro, le dijo a un discípulo, y todo lo que he encontrado ha sido un ser humano que no se diferencia de los demás. Y el discípulo le replicó: El Maestro es un zapatero con unas infinitas provisiones de cuero. Pero lo corta y lo cose de acuerdo con las dimensiones de tu pie.
Intrepidez
¿Qué es el amor?
La ausencia total de miedo, le dijo el Maestro.
¿Y qué es a lo que tenemos miedo?
Al amor, respondió el Maestro.
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Muy buenos.
gracias lo de antony de melo soy su lector
toda su enseñanza la aplicamos en los talleres vivenciales que impartimos los cuales estan a la orden del que asi le guste
saludos
trino
me encantaron,muchas gracias
Me gustaron mucho, me ayudan a comprender un poco mas las cosas de la vida. gracias
ja estos cuentos son mui interesntes ja i la verdad son de mucha ayuda son consejos, son hecho, ja i mas que nada la realidad.
Gracias por todo, la verdad a mi me a cambiado la vida ojala todos ingresaran a estas maneras de encontrar la felicidad, (la libertad.)
ESTOS TEXTOS ME HAN HECHO PENSAR Y REFLECCIONAR Y HE DECIDIDO CAMBIAR MUCHAS COSAS EN MI VIDA, ESPERO ENCONTRAR MI PROPIO YO GRACIAS POR ESTA SABIDURIA.
MUCHAS GRACIAS POR MOSTRAR EL CAMINO DE LA VERDAD
no me canso de leerlos ya que siempre me hacen reflexionar