Escribe: Dra. Carmen Pírez Vargas- Psiquiatra.

Cerebro Iluminado
Desde hace muchos años, la clínica me ha ido mostrando la relación íntima que existe entre los pensamientos, las emociones y el cuerpo. Si bien esto no parece algo nuevo, lo grandioso es observar como determinados pacientes han logrado sanarse a sí mismos, cuando cambiando sus patrones de pensamiento, se convirtieron en personas totalmente diferentes. Sucedió que en su deseo de vivir, alinearon su pensamiento con la inteligencia de las células nerviosas que tienen conciencia. Mi sorpresa fue cuando una paciente con diabetes grave, mejoró casi totalmente en el lapso de un año. Salió de su estado depresivo, de su conciencia de víctima y se convirtió en otra persona.
Lo mismo sucedió con otra paciente con HIV que logró una absoluta remisión de sus valores en sangre, gracias al cambio de pensamiento, observarse a sí misma sana, alegre, con aceptación de la vida y gratitud por todas sus experiencias pasadas. Hace más de diez años asistí a una paciente que padecía un cuadro grave de SIDA que logró recuperarse completamente de la enfermedad. Pacientes con hipertensión arterial, colesterol alto, stress, mejoraron completamente. Cambiaron su pensamiento, sintiendo aceptación y aprecio por la vida que había pasado desapercibida hasta ese entonces.
Nota tomada de la película: El Cerebro Inmortal- El Arte de la Observación del Dr. Joe Dispenza- dirigida por JZKnight. “En mi interés por el estudio de la remisión espontánea de las enfermedades como cáncer, diabetes, colesterol, enfisema, trastornos endocrinos, observé que esas personas tenían cuatro cosas en común.
1) Cada persona aceptaba y creía que había una inteligencia divina que controlaba su cuerpo- una mente superior.
Esta inteligencia espiritual es la misma inteligencia que hace que el corazón lata en este momento. El corazón bombea 7 litros de sangre por minuto, más de 378 litros por hora y 100.000 veces al día. Lo hace constantemente sin que tengamos que pensar en ello. Estas personas entendían que había una inteligencia a cargo de su cuerpo y pensaron, que si conseguían conectarse con esa inteligencia, ella los curaría. Si en cada segundo perdemos 10 millones de células /segundo y producimos otros 10 millones de células. Cada célula del cuerpo experimenta 100.000 reacciones químicas /segundo. Y si a eso lo multiplicamos por 100 billones de células, podemos ver que hay una inteligencia que nos da constantemente vida. Hay 3200 millones de ácidos nucleicos en los genes de una célula.
Esta inteligencia envía proteínas a lo largo de los ácidos nucleicos y corrige las mutaciones genéticas para que no nos descompongamos.

El Cerebro
2) Todas las personas creían que su pensamiento, su modo de pensar contribuía de hecho a su enfermedad. Y dijeron: si mis pensamientos contribuyen a mi enfermedad, tal vez deba cambiar el modo de pensar que tuve en estos últimos años. Y se propusieron interrumpir el proceso. Cada vez que pensamos fabricamos una sustancia química. Si nuestros pensamientos son buenos, elevados, felices, fabricamos sustancias químicas que nos hacen sentir bien o felices.
Si nuestros pensamientos son negativos o malos, fabricamos sustancias químicas que nos hacen sentir como pensamos. Y el cuerpo empieza a sentir como se piensa. Cuando empezamos a sentir como pensamos sucede algo asombroso. El cerebro que está en comunicación con el cuerpo, consulta con el cuerpo y empieza a pensar de la manera que sentimos- lo que a su vez hace que se fabrique sustancias químicas que nos permiten sentir como pensamos y pensar como sentimos y quedamos atrapados en el círculo de sentir entre cerebro y cuerpo. La consecuencia indirecta final de esto, es que creamos un estado de Ser- y ese estado de Ser se convierte en el modo de pensar.
En otras palabras, los sentimientos se convierten en nuestro modo de pensar y cuando los sentimientos se convierten en nuestro modo de pensar, estamos atrapados en un ciclo donde el cuerpo literalmente piensa por nosotros.
3) Estas personas tenían en común que para interrumpir el proceso de pensamiento, se propusieron ser otras personas: Tenían que reinventarse a sí mismos. Y cuando comenzaron a hacerlo, pararon el ciclo de reacciones entre pensar y sentir y se hicieron preguntas importantes. Preguntas como éstas: ¿Cómo sería ser una persona feliz? ¿A quien conozco que sea feliz? ¿Qué tendría que cambiar en mí, para ser una persona diferente? Estas personas contemplaron sus supuestas posibilidades, potenciales, ideales de quien querían ser y a medida que lo hacían, su cerebro empezó a cambiar. El proceso de pensamiento empezó a formar conexiones en su cerebro que se convirtieron en una plataforma para su modo de Ser- de modo que empezaron a acumular información, empezaron a examinar opciones diferentes al modo de Ser que habían sostenido durante los últimos años de su vida.
4) Lo último que tenían en común, fue que cuando estas personas se reinventaron a sí mismas, pasaron largo rato sin tener noción del tiempo y del espacio. Pasaban largo rato, absortos, sumidos en su metamorfosis que cuando abrían los ojos, les había parecido 5 minutos y en realidad había pasado 1 hora y media o 2 horas. Y se habían sumido tanto en lo que pensaban, que perdieron la noción del tiempo y del espacio, perdieron la noción de las reacciones continuas que se dan entre el cuerpo y el cerebro-perdieron la noción del tiempo. El cerebro procesa unos 400.000 millones de bits/segundo de información, pero sólo somos concientes de unos 2000 de los 400.000 millones. Esos 2000 es donde está presente nuestra conciencia y eso sólo tiene que ver con tres cosas: Tiene que ver con la respuesta que recibimos del cuerpo- la respuesta del entorno-y la respuesta en relación con el tiempo.
Por Ej. Te duele la cabeza, tienes sed, estás cansado, tienes frío. Nuestro cerebro y nuestra conciencia están inmersos en esas cosas en particular, y cuando nuestro cerebro está inmerso en ese proceso, aunque procese 400.000 millones de información nuestra conciencia sólo está puesta en 2000 de esos 400.000 millones y esto tiene que ver con el tiempo, el entorno y el cuerpo. Estas personas que tuvieron remisiones espontáneas trasladaron su conciencia de esas cosas, del entorno, el tiempo, el cuerpo, el espacio a estos otros bits de información, y al hacerlo como lo estamos haciendo comenzaron a aprender.
Concluimos, que desde una perspectiva científica el cerebro empieza a diseñar circuitos nuevos y nuevas conexiones. Fue interesante saber, que a partir de esos 4 factores, lo que sucedía en el cerebro de esas personas determinaba a su vez lo que sucedía en el cuerpo físico. ¿Sería posible que hubiera cambiado su mentalidad y que ese cambio tuviera un efecto sobre el cuerpo físico? Vale señalar, que algunas de esas personas no eran vegetarianas, no usaban cristales, no ayunaban, no acudían a terapias de alternativas.
Lo único que hicieron fue cambiar su mentalidad y eso produjo cambios tangibles en sus vidas. Entonces inicié el proceso de entender como el cerebro creaba nuevos circuitos y nuevas conexiones. Entonces comencé a entender el proceso de aprendizaje del cerebro.” (Continúa en próxima nota)
Dra. Carmen Pírez Vargas- Psiquiatra.
Autora del Libro Viaje al Presente
Editorial Lemuria
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En primer lugar felicitaciones a la Dra Carmen Pirez, es una excelente contribucion a la humanidad, nosotros somos lo que pensamos, piensa en grande y seras grande.
Saludos,
Edgar Hidalgo