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El Cerebro y sus Misterios (2 de 2)

Es fascinante acercarnos al conocimiento de nuestro cerebro- la parte más importante de nuestro cuerpo, una estructura dinámica que responde al pensamiento, a las emociones y a las sustancias químicas específicas de cada emoción.


Tomado del Cerebro Inmortal –El arte de la Observación donde El Dr. Joe Dispenza señala: Hay una parte del cerebro para prestar atención que usamos para observar, se llama el Lóbulo Frontal, es el área suprema del ser humano. El lóbulo frontal en el ser humano abarca casi un 40% comparado con el resto del cerebro. Lo que nos separa de las demás especies es el lóbulo frontal.

 

El potencial enorme del cerebro es aún desconocido

El potencial enorme del cerebro es aún desconocido

 

El significa la acción, el ejecutivo, una sola palabra lo define: es la intención. Cuando la intención de la gente coincide con su comportamiento, o cuando sus comportamientos con su intención, o cuando sus pensamientos se alinean con la acción, es cuando el lóbulo frontal está en su mejor momento. Un grupo de científicos de la Universidad de Wisconsin decidió ver si la observación o sea prestar atención era una habilidad.
Diseñaron un experimento con monjes budistas que habían estado meditando y concentrándose en conceptos sobre el amor, la compasión y la divinidad durante largos períodos de tiempo. La mayoría de estos monjes habían pasado entre 10.000 y 50.000 horas de meditación. Formaron otro grupo de control, que nunca se había concentrado con su mente desde su interior. Dijeron a los monjes que entrenaran a esa gente a ver si aprendían el arte de la observación. 

Fue así que conectaron unos 256 electrodos en todo el cerebro de los monjes, para medir el tipo de actividad que se registraba en el cerebro cuando estos monjes prestaban atención y luego harían lo mismo con el grupo de control. Cuando los 8 monjes se conectaron a estos scanner, cuando se concentraron en un concepto como la compasión, su lóbulo frontal se encendió como nada que hubieron visto los científicos antes. La actividad era enorme. 

Los científicos sabían que un área específica del lado izquierdo del lóbulo frontal es donde experimentamos alegría y felicidad. En un monje en particular, el scanner mostraba que la actividad de su lóbulo frontal era tan grande, que los científicos dijeron que debía ser el hombre más feliz del planeta debido a esa actividad. Pensaron que si desarrollamos esa habilidad de la observación tendríamos más capacidad y nuestro cerebro cambiaría. Vale recordar que durante la época a finales de los años 30 en EEUU, las instituciones psiquiátricas estaban atestadas de gente con personas con trastornos de personalidad y rasgos agresivos. 

Era la época de la depresión y era muy costoso administrar medicinas y mantener bajo control a los pacientes. Y dijeron: ¿Por qué no probamos un experimento realizado en chimpancés agresivos? Este experimento mostró como un instrumento insertado en el lóbulo frontal, había logrado que los monos se volvieran dóciles y controlados. Así fue que escogieron algunos pacientes y bajo anestesia le insertaron un bisturí por debajo del párpado y lo perforaron en la parte más blanda detrás del globo ocular. Perforaron el cráneo en esa área y la rasparon de lado a lado – lo cual se llamó experimento limpia parabrisas- y como sabemos eso es una lobotomía. Luego suturaron las incisiones y al llevarlos a sus habitaciones; los pacientes comenzaron a comportarse de modo diferente. 

La lobotomía provocó que se volvieran letárgicos y perezosos, carentes de inspiración perdieron la iniciativa de hacer cosas nuevas y tenían un enorme deseo de hacer siempre lo mismo. Cuando se les alteraba la rutina se desmoronaban emocionalmente. También se dieron cuenta que no se podían concentrar y cuando empezaban algo no lo podían terminar. Atascados en la rutina no podían aprender nada nuevo, no podían proyectarse al futuro y hacer planes. Este es el resultado de un daño en el lóbulo frontal. Y concluyeron que ello empezaba a parecerse a la mayoría de las personas de nuestra cultura y su razón es porque no tenemos dominado el arte de la observación. 

Quizá la observación es un arte en sí mismo y la mayoría de la gente se distrae mucho con el mundo externo. Todo lo que nos rodea envía información a nuestro cerebro y nuestros sentidos responden a la información exterior. Pensamos que mientras creamos que el mundo exterior es más real que el mundo interior, siempre usaremos los mismos circuitos del cerebro para procesar esa información. Cuando aceptamos que el mundo interior afecta al mundo exterior y moldea la realidad, tendremos que empezar a usar el lóbulo frontal. 

Científicamente sabemos que esto es cierto. La ciencia ha empezado a descubrir que nuestro cerebro está influenciado por nuestra capacidad de prestar atención y que la capacidad de adquirir nuevos conocimientos lleva a crear nuevos circuitos neuronales. Y cuando somos capaces de crear nuevos circuitos, empezamos a percibir la realidad de otra manera según las conexiones establecidas en nuestro cerebro. El lóbulo frontal nos da permiso para que el pensamiento sea más real que todo lo demás. Nos da permiso para aferrarnos bien a un concepto o idea, aferrarnos a la visión de un sueño, independientemente de las circunstancias de nuestro mundo y de nuestro cuerpo. Y cuando esto sucede, se produce un cambio físico en el cerebro. 

El cerebro toma la imagen holográfica y crea en el lóbulo frontal un patrón de conexiones que se asocian con ese concepto o idea. Vale recordar que en la visualización, colocamos una imagen en el lóbulo frontal, de encontrarnos saludables, el cerebro cambia la estructura de las neuronas, que se expresa a nivel bioquímico y se manifiesta en el cuerpo. Esto es maravilloso. Significa que si nos curamos en nuestro cerebro- nuestro cuerpo así lo reflejará. Es decir, lo que es arriba es abajo. Retomando el tema de cómo aprende el cerebro y como se forman nuevas conexiones, sabemos desde una perspectiva científica que las neuronas cada vez que se conectan intercambian información. Cuando esto sucede, ese punto de unión es una comprensión adquirida y está relacionada con un concepto. 

Cuando recordamos algo activamos esas conexiones y le damos vida. Ahora bien, tenemos enorme conexiones en nuestro cerebro, billones y billones en ese punto donde la neurona intercambia información. Un mapa que se traza a partir de cierta idea, algo aprendido, comportamiento, un talento, refleja todas esas conexiones que son la suma total de lo que somos como individuos. Todas las personas somos diferentes, por lo que hemos tenido experiencias y conocimientos diferentes y estamos provistos de una cierta cantidad de características genéticas. 

Esto es nuestro punto de partida como individuos. Resumiendo, cuando adquirimos un nuevo conocimiento, el cerebro empieza a reestructurarse para dar nuevas secuencias de conexiones. Por eso, el hecho de cambiar los pensamientos le da una nueva señal a las células, nuevas conexiones establecen un efecto bioquímico y fisiológico en el cuerpo. ¿Acaso no es realmente un universo fascinante? 

Dra. Carmen Pírez Vargas

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2 comments to El Cerebro y sus Misterios (2 de 2)

  • Si que es facinante y mucho mas cuando se aprende a usar la tecnica, porque lo que se desea con fuerza y se piensa mucho en ello logra hacerse relidad.

  • graciela castañeda tellez

    estoy leyendo inteligencia emocional y en el hablan del lobulo prefrontal, para entender mas mi lectura habri esta pagina, y he quedado maravillada. gracias por compartir estos conocimientos.

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