En una nota anterior te contaba sobre nuestra experiencia en Machu Picchu. Ahora continúo con la escalada al Wayna Picchu, una montaña de 2667 metros sobre el nivel del mar que ofrece una vista espléndida de la ciudad sagrada. De hecho las más hermosas fotos que has visto de la ciudadela han sido tomadas desde su cima.

Wayna Picchu
Lo primero que llama la atención es que para acceder a la misma hay que registrarse, también ha de firmarse la “salida”. Solo cuando se asciende jadeando sobre las interminables piedras que ofician de escalones, pisando sobre pretiles que orillan abismos profundos es que se toma conciencia de que no es un simple paseo por un parque y que realmente uno podría no regresar.
Algo curioso, estando en Machu Picchu y para iniciar la subida al Wayna Pichhu, todo inicia con una bajada. En efecto, primero se baja, para luego intentar la subida.
El camino es sobre rocas por la ladera de la montaña. Por la hora de nuestra empresa las mismas estaban mojadas, lo cual agregaba una dificultad a las ya existentes. Afortunadamente a esa altitud no afecta el mal de altura, el famoso Soroche o “Apunamiento”.
La senda esta flanqueada por abundante vegetación la cual no te deja ver cuan cerca o lejos estas de tu meta. Cada tanto un viajero que baja se cruza en tu camino, ya de regreso, y algunos te sueltan en su idioma palabras de aliento: “faltan tantos minutos pero vale la pena, sigan”…
En cierto momento te acercas a la cumbre donde permanecen las construcciones Incas. Allí se acaba la rocosa senda y se asciende por escaleras de piedra casi verticales que se yerguen sobre abismos ahora totalmente claros. Por estas escaleras vimos gente bajar en “cuatro patas”, tomándose todo el tiempo para moverse. Y es que realmente un movimiento en falso sería el último.
Luego la llegada, mas riscos y bordes hamacándose en los cielos. Un ambiente apto para cabras. Y luego, previo pasaje por una sorpresiva cueva que exige una postura serpentina para superarla, aparece la vista majestuosa, la sensación intransferible de haberse superado una vez más. Te la has ganado. La montaña es el asiento desde donde contemplas tus “dominios”. Ahora tienes mirada de cóndor.
FILOSOFANDO
No es la primera vez que pruebo mis piernas en una escalada, ni tampoco la única en que me llega una metáfora muy clara: en la vida a veces se nos presentan montañas en medio del camino. Y si, mientras mi cuerpo resoplaba mi mente hacia estas reflexiones que ahora comparto.
A veces todo esta estable en tu vida. Salud, dinero, amor…
Pero de pronto algo pasa y caes, bajas, desciendes. Obvio, estas en crisis. Te preguntas que ha fallado, buscas e intentas recobrar tu nivel. Como nosotros en Machu Pichu, bajas.
Pero el desafío esta delante tuyo. Puedes quedarte en el hoyo, un tiempo o una vida, tú elijes. Auto compadecerte o retomar el duro ascenso. Y comienzas a trepar. Asciendes y sale lo mejor de ti, ese lado tuyo que dormía en tu anterior situación. Descubres que eres fuerte. El sueño de nuevas alturas te vitaliza y da fuerzas. Las nuevas condiciones exigen un nuevo estado de Ser, lo que sabias no te sirve, entonces te renuevas. Ves con asombro como nacen nuevas fuerzas dentro de ti.
En el camino a veces vacilas. No puedes ver la meta, no sabes si estas cerca o lejos. Por momentos te desplomas a la vera del camino, pero otros viajeros que ya han hecho el camino te dicen que se puede. Son esas personas que aparecen en tu vida para recordarte que tú puedes y mereces estar en la cumbre. Benditos sean!
Tal vez ahora estés enfrentando una montaña, te parecerá interminable. Ni se te ocurra desistir, podrías estar a dos pasos de conquistarla y es solo la naturaleza del camino que no te deja verlo.
Y en su tiempo estarás en la cumbre. Cuando empezaste tenías la altura de un hombre. Ahora tienes la altura de esa montaña que superaste. Ahora tienes su fuerza y su poder. Te has transformado. Por eso no debes renegar de tus montañas, ellas son los maestros que necesitas para alcanzar las cumbres de ti mismo.
Y luego, cuando ya la hayas superado, cuando seas un hombre nuevo, y te encuentres con viajeros que penan sus subidas, exhaustos por repetidos esfuerzos, ten un gesto y diles: “se puede y vale la pena, adelante!”. Porque ya se sabe que en todo viaje, lo mas importante es la compañía.
Elbio Finozzi Zana
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Si te interesa participar de nuestra propuesta “Transformación a través de los viajes” puedes hacer contacto con nosotros y te avisaremos de las propuestas que periódicamente ofrecemos. Viajamos dentro de Uruguay y fuera del país con la intención elevar nuestro estado de SER, alcanzar nuevos niveles de conciencia y energía. Eso además de todo lo que un viaje puede ofrecer, aventura, amistad, diversión y por supuesto, mucha alegría.
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Muy lindo!!, sin duda una experiencia fantástica
a seguir viajando y creciendo!
un abrazo grande
Excelente nota! Y la metáfora mejor aún. Me gusta ver frente a un mismo hecho, el sentido que cada quien le da. Me hace acordar a Frankl…. Gracias, qué bueno poder compartir esta experiencia. ¿Vendrán más?
Abrazos
No fui pero los acompañé desde acá cada día, gracias a un pps que Liz envió y miraba muy seguido mientras uds. viajaban. Al mismo tiempo imaginaba por dónde estarían y que harían.Hoy sigo viajando a través de los comentarios de Elbio.
Mis cariños a tod@s.
Shirley
hermosa vivencia .-
cada vez que tengo algo importante a resolver ,tomo la piedra que tomamos en el Machu Pichu ,a la salida del sol,al amanecer ..y recuerdo aquella vivencia increible ,unica y me preparo con energia para solucionar ,lo que tenga que solucionar ….
me siento mas confiada y segura y plena ,como me senti en ese momento,en las alturas …
Leo y vuelvo a leer la descripción de esta experiencia y la sensación de estar allí se apodera de mí.
Es textual mi vivencia en la “subida” al Wayna Picchu.
A la vuelta del viaje esperé un tiempo para acomodar mi rutina, pero pasan los días y estos momentos se incorporaron a mi vida: llegaron para quedarse.
Se despertó en mí algo que estaba dormido y con lo que convivo en forma plena. Agradecer a la vida el haberme dado esta oportunidad de esta experiencia con este grupo tan maravilloso de Amigos en el silencio, en el alma, en lo divertido,… amigos para siempre!! Monse
Elbio hola!
Qué maravilla poder compartir tus reflexiones! Gracias por tu generosidad, DIOS te bendiga. Agradezco me envíes información de próximos viajes.
Rebeca