
Lugares con energía
Escribe: Arq. Shirley Salese Rigau
Actualmente el término RADIESTESIA está tomando cada vez más notoriedad. ¿Quién no ha escuchado? “tengo un conocido que está haciendo chequear radiestésicamente su vivienda pues quiere mejorar su calidad de vida”, o también otra, con más tiempo de existencia “me compré un terrenito en la playa y llevé a un señor para que me marcara el pozo de agua”
¿Verdad que alguna vez hemos escuchado esto? Y tal vez nos preguntamos ¿cuándo nació esta disciplina?
Comenzando la investigación nos damos cuenta que la punta de la madeja, relacionada con el origen de la radiestesia, se hunde en la noche de los tiempos puesto que esta capacidad de “sentir” nació con el hombre, es propia de su naturaleza y todos tenemos esa capacidad latente. Sólo espera que nos hagamos conscientes de ella y apliquemos una serie de convenciones que nos facilitarán la lectura de los resultados.
A lo largo de la historia esta capacidad de detectar y sentir que tiene el hombre ha tomado diversos nombres según el tiempo y la civilización que la manejó.
En tiempos faraónicos ya se manejaba esta técnica dado que aparecen dibujos de distintos tipos de péndulos en algunos bajorrelieves encontrados en las tumbas del valle del Nilo.
Tenemos a los Zahoríes –nombre de los más antiguos que se conocen- palabra que viene del árabe y fue usada para designar a las personas que tenían la capacidad de “ver lo que estaba oculto”
Más cercano a nuestro tiempo la palabra “rabdomante” designaba a la persona que se dedicaba a marcar las vetas de minerales y aguas subterráneas.

Instrumentos
Dicha palabra proviene de “rabdomancia” que a su vez está conformada por dos vocablos: RHABDOS – rama o varilla y MANTEIA – adivinación o profecía.
Por lo tanto rabdomancia se interpreta como adivinación por medio de ramas o varillas.
El término “radiestesia” nace a partir del año 1930, acuñado por el sacerdote francés Abate Alexis Bouly y es el nombre usado actualmente para referirse a esta técnica imposible de datar.
La palabra radiestesia está formada por dos vocablos: del latín RADIUS – rayo, radiación y del griego AISTHESIS – sensibilidad. Por lo tanto su significado es “sensibilidad a las radiaciones”
La Radiestesia, como ciencia práctica, es capaz de detectar, cuantificar y cualificar todo el espectro de las radiaciones correspondientes al cosmos, sean éstas emitidas por cualquiera de los tres reinos, vegetal, mineral, animal y dentro de éste al hombre.
Es una realidad que todo lo que existe en el universo es energía y como energía emite radiaciones diversas, pero sí específicas y características de cada elemento en particular, constituyéndose en la identificación absoluta del elemento.

El potencial humano
Por lo que se colige que en este universo de energías existen emisores y por consiguiente también receptores de esas energías.
Estos receptores de energías –solo nos referiremos al ser humano- son verdaderas antenas captadoras de las emisiones energéticas provenientes de la Tierra, del Universo y las creadas por el propio hombre en cuanto a las diversas tecnologías desarrolladas.
El ser humano es antena desde su posibilidad de captación de las energías hasta por diseño de la forma física, donde sus extremidades se van afinando hasta llegar al máximo en sus dedos, los que son utilizados en ciertas técnicas radiestésicas para enfocar el objeto de estudio.
Este aspecto de la detección de las radiaciones, si bien existe, como concepto constituye una visión muy física del mundo que nos rodea, digamos muy lineal o newtoniana.
El mundo es algo mucho más complejo. Un átomo sabe cosas de otros átomos puesto que todo cuanto existe es una unidad indivisible y todo está comunicado.
Cada célula de nuestro organismo está comunicada y siente al resto de las células, así nosotros como células del Universo estamos conectados y sentimos al resto.
Por lo tanto la palabra clave SENTIR es el resumen del arte de la radiestesia.
Esta condición de “sentir” ya la tenemos, lo que no se tiene es el contacto fluido con ese sentir porque en nosotros predomina el pensar.
Vivir o llegar a la vivencia es lo que se debe hacer. El freno que se tiene para llegar a la vivencia, a la percepción de las energías, son los condicionamientos mentales.
Somos perceptores y la confianza en que se puede es lo que permite percibir.
Confianza en uno mismo es el primer paso en el camino de la radiestesia.
Popularity: 1% [?]












Comentarios recientes