Recobrar el Poder
Existe una creencia que invade casi todas las mentes. Como todas las creencias, esta se impone en nuestra presencia con la fuerza de aquello que sentimos como una verdad y nos condiciona con la fuerza de mil cadenas.
Existe una creencia que cierra el paso a todo progreso y transformación, y ya se sabe que sin cambio una vida no esta bien vivida.
Esta creencia esta democráticamente distribuida, todos llevamos su marca y sentimos sus efectos. La veo casi a diario, convenciendo a las Águilas de que son simples gallinas, incapaces de amplios vuelos y destinos insondables.
Es solo una creencia, pero si la aceptas toda tu vida quedará signada por la mediocridad.
La mejor manera de hablar de ella es, quizás, a través de este cuento:
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Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.
Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal…pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente:
¿Qué lo mantiene entonces?
Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia:
-Si está amaestrado, por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca…y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.
La estaca era ciertamente muy fuerte para él.
Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía…
Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree, pobre, que NO PUEDE.
Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.
Jamás…jamás…intentó poner a prueba su fuerza otra vez…
Jorge Bucay -El Elefante Encadenado - Recuentos para Demián
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MUY BUENO,ESTE CUENTO,TENEMOS QUE TENERLO SIEMPRE EN CUENTA PARA QUE NO NOS SUCEDA A NOSOTROS.
MUCHAS GRACIAS UN ABRAZO
ROSA
Un cuento muy didàctico para mostrarnos como al ser educados
con paràmetros de incapacidad de hacer muchas cosas nos hace
conformistas y vivimos totalmente equivocados e inconscientes
de nuestras propias habilidades y capacidades. Excelente.
Muy buena la anecdota, esta da una explicacion cabal de donde provienen las impotencias, desde la cuna.
Gracias
Muy buena pagina con los cuenteos, tenemos que empezar a aprender como niños, y quitarnos todo lo que sabemos .. que habeces nos impide saber lo esencial que el muy simpble con tu tiene todo el poder “ejercelo” saludos Lola
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