
perspectivas
Alguna vez te habrá pasado. Tu estas abierto a nuevos horizontes y has encontrado que la única forma de cambiar una situación es empezar por cambiar tu mismo. Tu forma de pensar, de sentir, de actuar. Cambiar tu paradigma del mundo.
Entonces un día tu vecino, un amigo, un ser querido, te muestra su dolor por una situación que esta viviendo. Y tú le hablas, le transmites tu verdad, quieres ayudar y le ofreces lo que tienes. Entonces aparece la fatídica frase: “yo no creo en esas cosas”…
Puede tener otro formato, incluso expresarse sin palabras, con una mirada o gesto especial. Pero el mensaje es el mismo. La persona asegura “no creer”.
Pues bien, la noticia es esta: la mente siempre cree. Quien dice no creer no ha entendido como funciona su mente. Así como los ojos ven y los oídos oyen, la mente cree. El detalle es que esa creencia da al mundo determinado color, le pone límites y lo circunda con un lazo más o menos estrecho según el tipo de creencia.
UNA CHARLA ENTRE AMIGOS
Éramos tres en la charla. De alguna manera salió el tema. Recientemente había visitado nuestro país un siquiatra famoso por su trabajo en el área de las regresiones a vidas pasadas. Entretanto comentábamos el hecho con uno de los amigos el tercero nos hizo saber su opinión al respecto.
Decía que “no creía en nada de eso ”. Le pregunté si había estudiado el tema, si conocía la temática. “Toda esa gente son manipuladores de la ignorancia ajena”, respondió. “La gente tiene necesidades basadas en sus miedos y otros se aprovechan”.
Así siguió la charla y es fácil imaginar los detalles. En suma quien decía “no creer” si creía y firmemente. Creía que toda la gente que asistía a ese tipo de eventos eran ignorantes supremos. Creía que la vida terminaba con la muerte y no había nada mas que decir al respecto. Creía que nadie era sincero en estos asuntos y que tan solo el dinero era el móvil detrás de ellos. Cuando le hicimos notar que mucha gente no lucraba con ello dijo que esa minoría era formada por “locos”, desequilibrados mentales…
Pero lo mas interesante de destacar no son las creencias de este amigo, por cierto muy respetables. Sino el hecho de que mientras el afirmaba no creer no hacia otra cosa que exhibir sus creencias. Prejuicios fuertemente arraigados, sin base experimental alguna. Cuando le hicimos notar ciertas inconsistencias no hizo mas que reafirmarse en sus creencias renunciando a los hechos que no encajaban en ellas.
LA MENTE SIEMPRE CREE
¿Sabes que cosa es un prejuicio?. Si tienes una opinión o creencia sobre algo que no conoces, que no has ponderado personalmente, pero sin embargo tienes un juicio al respecto, pues entonces tienes un pre-juicio. Unas antiparras mentales que te limitan enormemente, pero te dan una falsa sensación de certidumbre.
La búsqueda de certeza es algo inherente al ser humano. Queremos un mundo predecible y seguro. Que sea estable y sin cambios. Entonces nos rodeamos de lo “conocido”. Cobijamos todos los prejuicios de nuestros mayores y simplemente somos el eco de los que otros piensan y dicen.
El motor de la humanidad esta formado por hombres y mujeres que se sacuden el polvo acumulado por siglos de “certidumbres” y van mas allá buscando la Verdad.
Dice la historia que cuando Galileo fue acusado por la Inquisición por su herejía de afirmar que la Tierra no era el centro del universo, este le pidió a sus captores que miraran por el telescopio y constataran los hechos. Pero aquellos no pudieron hacerlo. Vivian en una creencia y renunciar a ella requería un amor a la verdad que no poseían. El célebre científico fue condenado a prisión por desafiar las creencias imperantes.
Pasemos a lo práctico. La mente, tu mente, tiene creencias, prejuicios. Dicen que el hábito es la economía del esfuerzo, pero los hábitos mentales nos llevan a vivir de prejuicios.
Revisa tus creencias y pregúntate cuantas de ellas son realmente tuyas. Reacuerda que muy temprano en la vida ya fuiste programado por los mayores. Eras incapaz de defenderte, eras la hoja en blanco en la cual otros escribieron sus verdades. Pero hoy, si has de tener creencias, si eliges hacerlo, vigila bien la naturaleza de las mismas.
Si crees que eres exitoso en los negocios, en el amor, si crees en ti, si crees que todo es posible, si tienes un sueño y crees en el. O si crees que nada de esto es posible para ti. En todos los casos tienes razón. Porque el creer hace tu realidad.
Con afecto
Elbio Finozzi Zana
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Elbio,
Siempre son tan claras y precisas tus explicaciones que da gusto escuchar tus conferencias, y para esos “que no creen” como tu bien dices, quizas aun no les llego “su momento” – yo he invitado a varios de estos “personajes” a tus conferencias y me han dicho la famosa frase “no creo en esas cosas” pues algunos de esos increiblemente!!! van a estar participando de tu proxima Conferencia del 9 de mayo – por que han sido invitados por otros invitados y los vamos a tener alli escuchandote – creyendo o no van a estar alli – lo bueno es que quizas sin saberlo ellos mismos se van a estar dando una gran oportunidad para APRENDER – CRECER Y CAMBIAR…..muchas de sus creencias limitantes.
Un placer como siempre entrar y ver las novedades en tu pagina
Buenos días Elbio como has estado, te agradezco la información que me envías periódicamente es muy interesante. Estoy de acuerdo en lo que refiere este artículo, nos es más fácil creer en en todo aquello que nos transmite seguridad y que de alguna manera como lo mencionas tiene relación con la programación a la cuál estamos expuestos.
Si podes me haces llegar el horario y lugar de la conferencia, saludos.
hola Hugo! para informes sobre actividades puedes dirigirte a cursosytalleres@adinet.com.uy
saludos cordiales
Elbio